Vecinas y vecinos construyen un archivo colectivo con fotografías, relatos orales y documentos de la vida cotidiana.

La biblioteca organiza jornadas de digitalización en las que cualquier persona puede aportar temporalmente fotografías y documentos familiares. Cada pieza se describe junto a sus protagonistas y vuelve después a manos de su propietario.

Conservar para compartir

El archivo resultante se utiliza en exposiciones, rutas urbanas y talleres intergeneracionales. Además de preservar la memoria local, el proyecto genera encuentros entre personas que hasta entonces no se conocían.