La biblioteca pública de Cocentaina, referente nacional en proyectos de lucha contra las ‘fake news’ y la desinformación
En un mundo lleno de noticias falsas y de desinformación interesada, las bibliotecas juegan un papel fundamental en el cuidado de la información. Pero, ¿cómo pasa la biblioteca de un pueblo de 11.500 habitantes a ser una referencia nacional en la lucha contra las ‘fake news’ llegando a ser ponente y ejemplo en el congreso nacional profesional? ¿Cómo ha conseguido ser líder formando a centenares de jóvenes y adultos quienes han generado efecto multiplicador creando de forma independiente un programa de radio para compartir sus conocimientos?
Lo primero que hacía falta era aprender. “En la biblioteca trabajamos tres personas. Habíamos hecho cursos puntuales y el tema de la alfabetización mediática e informacional nos interesaba. En 2025 vimos que se lanzaba un proyecto internacional gratuito de promoción de Alfabetización Mediática e informacional (AMI) para bibliotecarias. ¡Y nos decidimos a participar!”, explica Susi Orts, una de las responsables de la biblioteca de Cocentaina (Alicante).
Aquel proyecto, denominado Media And Information Literacy Community Connection (MIL CC), estaba organizado por la asociación Learn to Check (que ofrece materiales didácticos gratuitos), el Ministerio de Cultura y la Sociedad Española de Documentación e Información Científica (SEDIC). Su objetivo era formar a 50 bibliotecas de España, mientras en Irlanda y Portugal también estaban llevando a cabo esta iniciativa formativa en las herramientas necesarias para educar contra la desinformación. Tenían que participar un mínimo de dos profesionales por cada biblioteca con el objetivo de que el proyecto pudiera continuar si una de las dos profesionales dejaba el cargo.
Entre el medio centenar de bibliotecas participantes, entre las cuales las había públicas municipales, universitarias, públicas estatales o escolares, solo había dos valencianas: la red de bibliotecas públicas municipales de València y la biblioteca de Cocentaina.
“Fuimos a Madrid para conocer al resto de participantes de las diferentes comunidades autónomas. Después recibimos formación ‘online’ durante varios meses. En el curso de desinformación para bibliotecarios aprendimos qué es la desinformación, qué son los bulos o las ‘fake news’, vimos el papel de la IA, tuvimos al alcance herramientas y recursos… En el curso fuimos realmente conscientes de la importancia de combatir la desinformación y comprendimos cosas que todavía no habíamos visto de este modo”, explica Orts. Con esta formación, las bibliotecas participantes podrían hacer lo que quisieran: formar a su personal, hacer proyectos hacia la ciudadanía… Y en Cocentaina no dudaron.
“Nosotros tuvimos claro que queríamos continuar con esta tarea y que fuese una línea de trabajo prioritaria. Así que pensaremos en un proyecto para formar a un colectivo que teníamos identificado que lo necesita: los jóvenes de 15-16 años, que pasan el día con el móvil en la mano”, narra. Bajo el nombre de “AMI no me engañan” la biblioteca de Cocentaina lanzó en el otoño de 2025 un proyecto adaptado en su comunidad y movilizando la red social del municipio.
“Como ya teníamos la experiencia de los proyectos de fomento lector y la experiencia de mover públicos y empezaremos para hablar en los institutos. Necesitábamos colaboradores y queríamos llegar al máximo de personas posible. Trabajamos con chavales de cuarto de ESO y primero de bachillerato”, detalla Orts. Con el apoyo de su profesorado, el alumnado se reunía en la biblioteca municipal en horario escolar y en grupos de 25 personas en sesiones de aproximadamente dos horas.
En las sesiones se hacían juegos con preguntas para descubrir conceptos sobre alfabetización mediática y después se trabajaba en grupos para jugar con un ordenador a ser verificadores de información: averiguar noticias falsas, comprobar imágenes para identificar si eran falsas o incluso crear su propia teoría de la conspiración en juegos que demostraban que fácil es manipular la información. Al acabar el tiempo, los grupos ponían en común lo que habían descubierto y las herramientas que podían emplear. “Nuestro objetivo era que las personas jóvenes salieran con el sentido crítico despierto, con dudas, con interrogantes. No queríamos forzar demasiado objetivos”, precisa la organizadora.
La cereza del pastel vino después. “Además, en enero, cuando el alumnado volvió a su centro, decidieron de manera voluntaria y lúdica organizarse con Radio Cocentaina para hacer un programa de radio sobre desinformación y transmitir a toda la población lo que habían aprendido”, añade Orts. En total más de 100 jóvenes participaron de esta primera edición que planifican repetir en el otoño de 2026 generando conocimiento acumulativo en el alumnado que ya había participado y haciéndolos promotores. Todos estos impactos sociales positivos llevaron este proyecto a ser incluso protagonista del XII Congreso Nacional de Bibliotecas organizado por el Ministerio de Cultura, por su capacidad innovadora.
El segundo proyecto formativo no iba a hacerse esperar. En la primavera de 2026, la biblioteca de Cocentaina lanzó un segundo proyecto dirigido a un colectivo diferente: las personas adultas mayores que se arriesgan a quedarse descolgadas por la brecha digital e informacional.
Bajo el nombre “Sin miedo en la tecnología”, a lo largo del mes de mayo de 2026 ofrecieron talleres de sesión única de dos horas y media para aprender autonomía digital. Pero el impacto social no acabó aquí. “Nos contactó un profesor de ciclos formativos de Alcoy (Alicante) preguntando si nos hacía falta alumnado en prácticas y vimos una gran oportunidad: hacer que este alumnado fuese quien acompañase a aprender a las personas mayores. El profesor, tutor de los alumnos en prácticas, también se implicó y ha dado resultado. ¡Funcionó!”, explica Susi Orts.
Un total de siete alumnos de prácticas de la familia informática y comunicaciones del CIP FP Batoi de Alcoy, bajo la coordinación de la Biblioteca, fueron mediadores y formadores en el aprendizaje práctico. “La gente venía a buscar cosas prácticas. Teníamos una persona acompañante para cada dos alumnos asistentes. Había gente mayor, pero también gente más joven, de cuarenta años, autónomos, etc.”, detalla Orts. Gestionar e-mail, adjuntar documentos, pedir citas médicas con la app GVA Salud o citas al servicio de empleo Labora, enviar instancias al Ayuntamiento, aprovechar los recursos de WhatsApp y otras herramientas formaron parte de estos acompañamientos. Como conclusión, la biblioteca de Cocentaina ha creado el bloque “Tu guía digital” donde irán colgante recursos para aprender a ser autónomas con la tecnología de uso cotidiano. Este proyecto también continuará al 2027.
“Los proyectos no salen solo a pulso. Se tiene que intentar buscar vínculos porque a veces hay necesidades que no se conectan. Hacen falta sinergias para sacar más rendimiento y generar más impactos. A veces estamos remando y remamos pero cada uno por su lado. Y por supuesto, adaptar las ideas a la capacidad que cada biblioteca tenga”, añade. Según explica Susi Orts, todo el esfuerzo y la ilusión de estos años para transformar la biblioteca y conseguir los recursos que permiten continuar adelante (personal, tiempo, espacio, ordenadores…) se están dejando sentir y están teniendo impacto en todo el municipio. “De momento es bastante reciente, pero he notado que es cómo si la gente conociera más la biblioteca. Es cómo si la biblioteca hubiera entrado más en la vida de todos. Cuando haces estas cosas la gente viene más, se genera conversación y sí que hemos notado la presencia. Y esto te da fuerzas como profesional, te da aliento para seguir. Sí que está sirviendo para algo”, concluye.











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